Acerca de cómo escribir buenas introducciones
¿Qué hace que una introducción sea buena?
Una buena introducción establece, en dos o tres frases, de qué trata la página y por qué el lector debería continuar. Es la parte más breve de la mayoría de los textos y la que más probablemente determina si se leerá el resto.
El fallo más habitual es el calentamiento. Las introducciones que comienzan con la historia del tema o con una frase que explica que el tema es importante agotan la paciencia del lector antes de aportar nada, y el lector llega con muy poca paciencia que gastar.
La prueba consiste en comprobar si el texto empeoraría sin ello. Si se pudiera eliminar el primer párrafo sin perder nada, no era una introducción, sino mero preámbulo.
La introducción influye de manera desproporcionada en cómo se entiende una página, ya que es el primer texto sustancial con el que se encuentra cualquier persona y, con frecuencia, el fragmento que se extrae como resumen. Ese es otro motivo para hacer que las dos primeras frases transmitan la idea principal.
Qué incluir en una introducción
- El tema, expuesto con claridad y sin rodeos.
- Un motivo para seguir leyendo: qué sabrá hacer el lector después o qué podrá hacer.
- El alcance, para que nadie siga leyendo con la esperanza de encontrar algo que el contenido no aborda.
- Una insinuación de la postura, si el contenido adopta una que merezca la pena defender.
- Nada más. El contexto pertenece al cuerpo, donde se puede omitir.
Errores comunes
- Empezar con una definición de diccionario del tema.
- Explicar que el tema es importante antes de decir nada sobre él.
- Reformular el título de forma más extensa.
- Prometer más de lo que ofrece el contenido, lo que convierte un clic en un rebote.
- Escribir cuatro párrafos antes de la primera frase útil.
Cuándo resulta útil un generador de párrafos de introducción y cuándo no.
Es útil precisamente porque resulta difícil empezar las introducciones y es fácil darles demasiadas vueltas. Un generador de párrafos de introducción produce de inmediato algo con la estructura adecuada, lo que ayuda a desbloquear la situación.
Lo que produce será genérico, porque solo puede basarse en el tema que le proporciones. Eso está bien como esquema inicial, pero no como párrafo definitivo, ya que una introducción genérica es exactamente el tipo de contenido que los lectores han aprendido a saltarse.
A muchos escritores les resulta más fácil escribir la introducción al final, cuando el texto ya existe y saben lo que realmente han dicho. Generar un texto provisional sobre el que trabajar cumple la misma función.
Uso del generador de párrafos introductorios
Describe tu página o publicación y la herramienta redactará un párrafo inicial. Describir el enfoque en lugar de la categoría produce un resultado mucho más útil.
Después, afínalo. Elimina cualquier frase que no aporte información, sustituye las generalidades por la afirmación concreta que realmente hace tu contenido y comprueba que la promesa que plantea sea coherente con el resto de la página.
Qué hacer a continuación