Sobre cómo escribir buenas conclusiones
¿Qué hace que una conclusión sea buena?
Una buena conclusión aporta algo. Esa es la prueba definitiva, y la mayoría de las conclusiones no la superan: resumen lo que el lector acaba de leer, es decir, información que, como demuestra el propio hecho de que la haya leído, ya tiene.
Lo que se puede añadir es una valoración. Una vez expuestos los detalles, estás en disposición de decir qué es lo más importante, qué harías primero o qué significa todo ello para alguien en una situación concreta. Nada de eso encaja antes en el texto.
Una conclusión también cumple una función práctica: indicar al lector qué debe hacer a continuación. Alguien que ha llegado hasta el final está más implicado que cualquier otra persona de la página, y dejarle sin nada que hacer supone desaprovechar esa oportunidad.
También es el pasaje que más a menudo te citan, precisamente porque es la única parte escrita para representar el texto completo. Redactarlo de modo que tenga sentido al leerlo de forma aislada es una pequeña disciplina con una recompensa desproporcionada.
Qué incluir en una conclusión
- El punto más importante, expuesto una sola vez en lugar de repetirlo íntegramente.
- Una valoración que el cuerpo del texto no podía sostener: qué priorizarías y por qué.
- Un siguiente paso, ya sea una acción, una herramienta o una lectura adicional.
- Una nota sincera sobre las limitaciones, indicando cuándo no se aplica el consejo.
- Nada nuevo que necesitara explicación, ya que no queda espacio para explicarlo.
Errores comunes
- Resumir el artículo para la persona que acaba de leerlo.
- Anunciarse con «en conclusión», lo que añade una frase, pero ningún significado.
- Introducir una idea nueva sustancial sin espacio para desarrollarla.
- Un llamamiento a la acción genérico añadido sin tener en cuenta de qué trataba el contenido.
- Terminar de forma abrupta, haciendo que el contenido se detenga en lugar de concluir.
Cuándo resulta útil un generador de conclusiones y cuándo no
Produce de forma fiable un párrafo final competente, lo cual es más de lo que consiguen muchas conclusiones publicadas, y resuelve el problema concreto de terminar un texto cuando ya estás cansado de él.
Lo que producirá de forma predeterminada es un resumen, porque resumir es lo que un generador de conclusiones puede hacer a partir de una breve descripción. La parte del juicio requiere saber qué piensas realmente.
La forma productiva de utilizarlo consiste en tomar la estructura generada y sustituir el resumen por tu propia opinión. Normalmente solo requiere trabajar en una o dos frases, y esa es la diferencia entre una conclusión y un simple final.
Uso del generador de conclusiones
Describe el contenido que estás cerrando y la herramienta redactará una conclusión. Describir el argumento en lugar del tema produce un resultado considerablemente mejor.
Después, edítala hasta convertirla en algo que merezca la pena leer: elimina la reformulación, añade lo que le dirías a alguien que te preguntara qué hacer al respecto y termina con la frase que quieres que se recuerde.
Qué hacer a continuación